Educación
/ Federico Johansen
¿Para
que servía la escuela?
Agobiada por tareas y responsabilidades
que exceden -y en algunos casos, hasta contrarían- las prácticas
de la enseñanza y de la transmisión de conocimientos,
la institución educativa ha perdido el rumbo.
Quizá dentro de pocos años
los estudiantes se hagan esta pregunta. Quizá en los complejos
educacionales del futuro, se estudie qué era la escuela actual
en historia de la educación. Pero la realidad de hoy es que si
uno se pone a hacer una lista medianamente exhaustiva de aquellas responsabilidades
que la escuela ha asumido, ya sea porque la sociedad o la familia se
las delegó, ya sea porque nadie las asume, verá que terminará
preguntándose lo que se señala en el título.
Por la mañana, en general la maestra
que está de turno en la puerta deberá ocuparse de que
los chicos se aten los cordones, se peinen al menos con los dedos, se
pongan la camisa dentro del pantalón, se abroche los botones
del delantal, si es que queda alguno, las mujeres se suban la pollera
para que no se les vea la bombacha (cuando yo iba al colegio la "lucha"
era para que la bajaran, hoy la moda impone lo contrario) e incluso
en algunos casos preguntar por qué viene sin ningún elemento
didáctico.
Ya dentro del colegio, en muchos casos hay
que tomarse varios minutos para controlar la pediculosis: pocas personas
más entrenadas para descubrir piojos y liendres que las maestras.
Una vez que toca el timbre, siempre se pierden varios minutos para lograr
silencio, que los chicos o chicas estén bien parados, con las
manos fuera de los bolsillos y mirando hacia delante para izar la enseña
nacional. Pasado este patriótico momento hay que intentar que
se dirijan hacia las aulas con un mediano orden.
En el aula, nuevamente unos minutos para
que tomen asiento, y seguramente habrá que hacer alguna actividad
grupal porque a Fulanito lo discriminan porque no le gusta el fútbol,
y a Menganita porque a pesar de la prohibición que le impuso
Zutanita ("si jugás con Mirufita no sos más mi amiga")
osó jugar con ella y ahora la dejan de lado. Media mañana
haciendo un taller sobre la amistad, la discriminación y nuestras
diferencias.
En el recreo nos enteramos que una madre
entró en el colegio y le pegó a la vicedirectora porque
le puso un 4 a un alumno, que realmente y bajo cualquier punto de vista
se merecía un 4,50. Así que tenemos que hacer un poco
de contención con nuestra colega, y cuidar 4to A mientras la
respectiva maestra (que fue testigo del hecho) y la directora van a
la comisaría a hacer la denuncia.
En las últimas dos horas viene un
experto en educación vial para hablarle a los niños de
la importancia de cumplir con las leyes de tránsito (al margen
seguro que el experto estacionó en el espacio reservado a los
transportes escolares). Este propone hacer un concurso de afiches sobre
"Educación Vial" que se lleva a cabo en dos mañanas
en el mes de agosto.
Llega la hora de comer. A algún alumno
siempre hay que cortarle la comida, asegurarse que todos coman, que
no se tiren el pan, que no se escupan el vaso de agua, que los más
grandes no le roben la comida a los más chiquitos. Y de paso
enseñar a usar los cubiertos.
Al día siguiente desde la primera
hora vendrá un grupo de psicólogas a hablar sobre bulimia
y anorexia, mostrando lo malo que es ser como las modelos que triunfan
y son famosas y que vemos por todas partes en afiches, revistas y la
TV. Es una actividad que por su importancia para la salud requiere de
toda la jornada escolar.
La jornada posterior no cuenta pues hay
suspensión de la actividad de los alumnos ya que los docentes
debemos juntarnos para reflexionar sobre la importancia de cumplir con
un mínimo de 180 días anuales de clases.
Un día más tarde varios chicos
de cada curso se van a participar de los torneos bonaerenses de ajedrez
(materia que esa escuela jamás enseñó y los que
saben jugar es porque tienen un abuelo ajedrecista) así que con
los restantes no podemos dictar nada nuevo para que los que se fueron
no se atrasen. Se arma un campeonato de batalla naval.
Ya en la siguiente semana, los días
transcurren entre clases especiales sobre "La noche de los lápices",
"Fuera Bush" y el festejo intra escolar de Halloween, sin
olvidar que un día viene gente de una conocida marca de dentífrico
para enseñar a los chicos a lavarse los dientes.
Otra semana en la que varias horas se van
en el ensayo del festejo del día de la tradición, ya que
vendrá la inspectora a ver el trabajo de los chicos.
También durante varias horas diarias
se "les dan las horas" para que practiquen los "pasos
de baile" para "Feliz Domingo" y las mujeres hagan pesas
para empujar el Fiat 600 de "El último pasajero".
Asimismo, durante toda una mañana
se recibe la visita de la inspectora que va aula por aula viendo las
actividades que los chicos están haciendo, y los felicita por
los lindísimos dibujos que hicieron para el día del animal,
que están expuestos en los pasillos gracias al enorme trabajo
de 6to B que se pasó dos semanas para colgarlos ordenadamente.
Otra oportunidad en la que vienen del Registro
Nacional de las Personas para renovar los documentos de los alumnos
(cosa que realmente se agradece, a pesar de la pérdida del día
de clase).
El lunes siguiente no hay clases, pues el
colegio debe limpiarse ya que el domingo hubo elecciones.
Una semanita para que los chicos de 6to
año (terminan EPB), 9no (terminan ESB) y 3ero de Polimodal (estos
terminan en serio la escolaridad) se vayan a sus respectivos "viajes
de egresados".
Como la cooperadora no recauda mucho, los
chicos se pasan varios días poniendo su imaginación y
sus habilidades manuales en la preparación de una kermés,
que se hará un viernes pues ¿cómo vamos a hacer
que los chicos vayan a la escuela un sábado, como si se tratase
de un castigo?.
No olvidemos las clases de educación
sexual, donde los expertos les muestran "la pastilla del día
después", un DIU de óxido de cobre y otros elementos
afines. Luego de esto otro día de suspensión de clases
para atender a los padres que se quejan que a su hijo de 9 años
le dieron un diafragma y a los medios de comunicación masiva
que invaden la escuela con sus cámaras.
El día en que iban a hacer un resumen
de historia hubo dos problemas, la mitad no tenía el libro y
la otra mitad no tenía papel y birome, así que la maestra
prefirió darles una fotocopia.
Otra jornada de reflexión porque
se maltratan entre ellos, asistidos por una socióloga, que previamente
había invertido una mañana en cada curso en tomar los
respectivos "sociogramas", para enterarse como se conforman
los subgrupos.
Ya casi a fin de año hay que hacer
"tomas" de las escuelas para quejarse del mal estado de las
instalaciones, de las evaluaciones integradoras, y el pago de la deuda
externa, así que tampoco hay muchas horas de clase.
Y a esta altura uno ya no recuerda para
qué servía la escuela.
© Economía para Todos (www.economiaparatodos.com.ar)
Federico Johansen es docente, director general del Colegio Los Robles
(Pilar) y profesor de Política Educativa en la Escuela de Ciencias
Políticas y Relaciones Internacionales de la UCA (Universidad
Católica Argentina).